Diversity

No estoy gorda, estoy llena de amor y potaje

A mis 31 años, he acabado harta de escuchar siempre la misma canción: “has engordado”, “Si bajaras unos quilos te verías mucho más sana”, “ con lo monas que eres no entiendo como no te cuidas”… y un largo etc.

Vayamos por partes:

  ¿Quién dice que no estoy sana? Sí es cierto que mis medidas no son las establecidas por esta mierda de sociedad, pero te aseguro que mis lorzas y mis caderas están donde deben estar.

  Tengo estrías a consecuencia de dos embarazos, cicatrices de dos cesáreas, tengo celulítis, la llamada piel de naranja y unas mollejas de la hostia. ¿Pero dónde está el maldito problema?

Yo no lo veo por ningún lado.

   Es más, me siento bien conmigo misma, y quizás esté así porque me encanta comer, no de todo pero sí una gran variedad de alimentos, sobre todo los que cocina mi chico. ¡Madre del amor hermoso! Siempre he querido a un hombre que supiera cocinar ya que soy una negada para las artes culinarias, pero  es que él, tiene un Don para los fogones  y cuando cocina siempre he de repetir, no puedo evitarlo.  Incluso a veces, tiene que quitarme el pan y la olla de la mesa antes de ponerme un tercer plato.  (Para no reventar delante de sus narices)

 

no_te_comas_tu_estrés

 

A veces creo que soy mitad hombre, mitad mujer. Tienen que tenerme contenta la panza y la almeja, y si os fijáis bien, todo tiene que ver con la comida, pero cuando veo a mi chico con una olla,  una cebolla o la poll…
(mejor no entrar en detalles)  Empiezo a mojar las bragas del gusto.

Por esa razón, mi talla supera los 60-90-60 con creces. Mido 1’83, peso 92 kg y tengo un 45 de pie.

  Casi nada… Pero siempre hay alguien que te saca el más mínimo defecto  por pequeño que sea.

¿Sinceramente? Me la suda un “huevo”.

  Porque a mi chico le encantan mis michelines, y a mí también, son parte de mi. No me importa si a los demás no les gusta, una ya se ha cansado de estar siempre tapándose por miedo a lo que puedan pensar los demás. Es sencillo, si no te gusto, no me mires.  Hay que tener muy claro que los complejos que tenemos no son por ser como somos, no por estar gordas, ser bajas o altas, los complejos son el resultado de la crueldad de las personas. Y tenemos que tener la suficiente fuerza para hacer que los comentarios nos resbalen.  Tengo claro lo que quiero y lo que me gusta, y lo que no también. Y lo que de ningún modo deseo es vivir reprimida a dieta toda una vida por lo que puedan decirme. Vida solo tengo una, y la vivo como me da la real gana.

Águeda

 

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