Voces del alma

AMOR

                                                                                                  

Dicen que todos buscamos a veces un amor bonito.
De esos que te derriten.
De esos que queman bien.
Quiero que si me enseña… me demuestre.
Que sea tan honesto.
Que me haga crecer sin cordura.
Yo no quiero amores ciegos. ¿Y perderme las vistas al Mundo?
Que repita todos los intentos para vencer a algunos miedos.
Un amor que respete mis vientos.
Que tenga mil miradas inocentes.
Que sepa buscarme el corazón con cosquillas.
Que me bese en la frente.
Que me coja la mano y me tape de noche y me destape… de cualquier forma.
Que se disguste si me disgusto.
Que no me tema por saltar tan fuerte. O por gritar a contracorriente.
Un amor que abrace despacio. Sin limites. Y que cierre los ojos.
Que siempre sepa como huele tu pelo. Que anhele tu sabor y te regale brillo. Mas brillo.
Un amor que amaine tus tormentas. Y que se siente a mojarse si es preciso. Que cante bajo tu lluvia y de saltos en tus charcos con sus botas nuevas.
Que te conozca y te reconozca al minimo temblor.
Un amor que te sople.
Que te destemple.
Que te agregue lo dulce y lo salado.
Que te tome en serio. Pero no demasiado.
Que no quiera arreglarte y sobre todo no intente romperte.
Que no quiera verte llorarle.
Un amor infinito.
Sin estafas.
Espontaneo.
De esos que ya no necesitan permiso para besarte de ese modo.
Que te ponga la miel en los labios para morderte.
Que no apague la luz. Que no apague tu luz.
Que te haga sonreír a deshoras durante tantas horas.
De esos que no se terminan.
De los que se quedan en tu historia.

Este post está escrito por Ariana Gutiérrez 

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