Voces del alma

Quiéreme bien

Ni mucho, ni poco. Si me vas a querer, quiéreme bien. Quiéreme como sé quiere a una mujer; con respeto y con mimo. Con dulzura y con pasión. Quiéreme con mis defectos y mis virtudes. Con mis días grises. Con mis alegrías y con mis penas. Quiéreme como soy y ama mis cicatrices.

Quiéreme con todo. Quiéreme para ti pero no me quieras en exclusiva. Quiéreme cuando mi falda te parezca corta y mi escote un tanto sugerente. Quiéreme cuando el resto me mire. Cuando salga a cenar con las amigas y baile hasta que amanezca. Quiéreme también ahí, incluso cuando no te coja el teléfono porqué ya es tu quinta llamada. Quiéreme porque confías en mí como lo haces en ti.

Quiéreme cuando se me haya olvidado eso que te parecía importante aunque a mí no me lo pereciera tanto. Quiéreme cuando salgo a trabajar. Cuando hago eso que me fascina y decido dedicarme mi tiempo. Quiéreme cuando te quiero, cuando te beso, cuando acaricio tu pelo. Quiéreme siempre, pero quiéreme bien.

Quiéreme cuando me ponga terca y no haya quien me baje de los tacones. Cuando no sea capaz de alcanzarte las estrellas o ponerte el mundo a tus pies. Quiéreme. Quiéreme porque me respetas. Porque sabes quién soy y lo que quiero.  Porque sabes que necesito para ser feliz. Acéptame tal cual soy y no trates de cambiarme.

Respétame antes de quererme si es que sabes de estas cosas. Sin voces, sin egoísmo, sin una palabra más alta que otra, sin miedo, sin marcas. Si sabes querer, quiéreme. Ni mucho ni poco, si vas a quererme, quiéreme bien. Y si no sabes hacerlo, no te preocupes, yo te digo donde está la salida.

Este post está escrito por Pensamientos en su tinta 

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.