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COMO DECIR “NO” Y NO MORIR EN EL INTENTO

Nos han enseñado a que tenemos que ayudar a los demás, sobre todo si es gente a la que queremos, a que no podemos fallar, a anteponer nuestra felicidad a la de los demás, a estar siempre que alguien nos necesite, a hacer lo correcto… Entre otras muchas cosas. Hoy os vengo a decir que todo esto no es cierto, o al menos no de la manera literal. ¡No os echéis las manos a la cabeza que os veo venir!

Se puede ayudar a la gente por supuesto, pero nunca si esto nos causa mal de alguna manera a nosotros mismos.

A ver si os suena esto: Sin que entre en tus planes, te encuentras haciendo algo que no te apetece nada, en vez de estar haciendo otra cosa. Te da ansiedad, mal humor, no paras de decirte mentalmente que será la ultima vez.

¡Pues tranquila! Nos pasa a muchas personas, y yo diría que el problema radica en que no sabemos decir que “NO”

Existen muchas razones por las que no decimos que “NO”; no quiero fallar a la gente que me importa, necesito agradar a los demás, me han enseñado que hay que estar ahí siempre para todo el que me necesite…

No digo en ningún momento que todas estas creencias no sean correctas, lo son siempre y cuando nos apetezca hacerlo y no se lleve a cabo como una obligación, porque entonces deja de ser algo bueno para nosotros, y afecta a nuestra salud.

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Pongamos un ejemplo de cuando nos cuesta decir la palabra mágica:

Tu hermana te pide que recojas a tu sobrino del fútbol todas las tardes porque ella sale tarde del trabajo, y a ti que estas agotada de trabajar todo el día, tu casa, y tus problemas cotidianos, realmente lo que te apetece en ese momento es darte un baño caliente, tomarte una copa de vino y leer un buen libro. O tirarte delante del sofá a ver la tele, o irte a una clase de zumba.

Pero claro, en vez de hacer eso que realmente nos apetece o necesitamos por nuestra salud mental o física, nos vamos cada tarde a sentarnos en una grada mientras nuestro sobrino juega al fútbol y llegamos a casa a la hora cenar y acostarnos.

Por qué claro, pensamos «¿Cómo voy a decirle que No cuando mi hermana me necesita? Eso sería imperdonable para mí» Pues no amiga, lo que tienes que hacer es lo que realmente te haga feliz o necesites en cada momento. No digo que en alguna ocasión no le hagas el favor, que disfrutes de tu sobrino y le veas jugar al fútbol, pero nunca por sentirte en la obligación.

Hay personas que lo tienen claro y dicen que “NO” con total tranquilidad, y sin remordimiento alguno.

A las personas que nos cuesta negarnos, por lo general también nos cuesta decir lo que pensamos, no me refiero a dar una opinión, dar consejos, etc. Pero si a decir lo que no nos gusta, o nos sienta mal.  No sé deciros el motivo por el cual nos ocurre esto, pero creo que puede ser por las mismas razones, ese sentimiento de que estamos fallando… o de que no hacemos lo correcto.

Ahora os voy a poner una serie de situaciones de las cuales muchas os sentiréis  identificadas:

—Te llaman siempre para que lleves a los sitios a otras personas, al médico, a la compra, al taller, etc. (Tipo taxi Gratuito)

—Siempre te toca hacer la compra, o hacer las tareas.

—Te piden que hagas recados porque no tienen tiempo. ( sin contar el tuyo)

—Que cuides a alguien por que esta enfermo.

—Que salgas porque tu amiga quiere salir y no tiene con quien, pero normalmente ella tiene mejores cosas que hacer cuando es a la inversa.

Podríamos seguir todo el día con ejemplos.

¿Os habéis visto identificadas en alguna de estas situaciones o incluso en varias?

Cada vez que no dices la palabra mágica “NO” te estas cargando la mochila de peso, si esa donde guardamos, los miedos, las preocupaciones, frustraciones y que al final al único que le perjudica es a uno mismo.

Es posible que cuando nos vemos obligados a hacer este tipo de cosas que nos alejan de lo que realmente nos apetece hacer, quizás sientas algo de lo que te pongo:

  • Ansiedad o nerviosismo
  • Enfado con uno mismo o con la persona que te ha pedido que lo hagas (pero que no te ha puesto una pistola para obligarte)
  • Frustración
  • Rabia
  • Tristeza
  • Impotencia
  • Sientes que estas perdiendo tu tiempo, tu día de descanso, tu fin de semana

Y ahora vamos a pensar si aun con todo lo que haces por otras personas y deberían de estarte muy agradecido por que dedicas parte de tu tiempo a ellos, cuando tú has tenido alguna necesidad como las que te voy a poner de ejemplo has estado solo.

  • A veces has tenido un problema, del que necesitabas hablar, que simplemente te escucharan y no había nadie que se prestara a ello.
  • Te has visto tirada con el coche y nadie más que la grúa ha ido a por ti.
  • Has estado enfermo en casa y nadie se ha acercado a verte o a llevarte algo, aunque te digan por teléfono “si necesitas algo…”
  • Esa amiga que te llama para salir cuando no tiene a nadie, pero la vez que tú has necesitado una noche de chicas o simplemente salir para desconectar te ha dicho que no le apetece.
  • Siempre te llaman o escriben para contarte sus problemas para que los escuches, y aconsejes, pero no para saber simplemente como ha ido tu día.

Sí es así, entonces es hora de que metamos en nuestro vocabulario la palabra “NO”

Posiblemente las primeras veces que digas no me apetece, tengo otros planes, prefiero quedarme viendo la tele o tomando un baño relajante porque llevo todo el día trabajando, espero que no te importe, seguramente la respuesta que recibas no sea buena, pero es normal, la gente no está acostumbrada a que tú digas que no, o simplemente que tienes otro plan que te apetece más, pero os prometo algo, y es que con el tiempo se hace más fácil, y cada vez que te den una mala contestación por decir que no, o por elegirte tú como una prioridad, más convencida estarás de que haces lo correcto.

Así que, no pongas excusas, simplemente di “NO”

Y siempre:

  • Di lo que piensas siempre que puedas (con educación y respeto) por que dejarlo dentro de nosotros, siempre es algo que nos carcome e igual que los demás lo hacen tú también tienes derecho.
  • Quiere a tu gente, pero por encima de todo te tienes que querer a ti, y respetarte, porque nadie por mucho que te quiera, te querrá y cuidara como puedes hacerlo tú mismo. Al final la gente aceptará y respetará tu forma de pensar y desaparecerá ese remordimiento de “no estoy haciendo lo que me piden”.

 

Autora: Jess Dharma 

Foto portada: https://better2you.com/5-formas-de-decir-no

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