Diversity

La cara B de la maternidad subrogada.

Cuando sientes el deseo de ser madre y no lo puedes conseguir por tus propios medios, antes tus opciones quedaban relegadas a la adopción; un proceso largo y que no siempre se lleva a cabo con buen fin. Por ello muchas mujeres acuden a la maternidad subrogada, un método o forma de concepción, que no esta aceptada en España, y por el que se ha de desembolsar una buena cantidad económica. Además, se ha de acudir al extranjero para ello.

En ello las emociones están muy implicadas y no solo las de la madre receptora sino las de la gestante. Muchas clínicas han hecho de la ilusión y la necesidad de un hijo biológico un negocio muy lucrativo en el que muchas veces la madre gestante tiene todas las de perder. Ella será la que llevé al bebé, la que sienta como su cuerpo cambie, la que note sus patadas, sus movimientos, la que tenga las náuseas, los mareos o el hambre atroz a deshoras y la que como algo no vaya bien acarree con las consecuencias.

Las parejas que escogen este método quieren un bebé sano y perfecto y realmente todos queremos eso, pero cuando pasamos por un embarazo y no sale así apechugamos, pero en estos casos no. No hay dinero, no hay bebé, no hay nada.

Existen muchas causas por las que se pueda abortar el acuerdo: que nazca con alguna enfermedad desde el Síndrome de Down a cualquier otra lesión producida en el parto, o que en lugar de niña nazca niño (como pasó en un caso reciente que fue rechazado por ello) o que, si nacen dos gemelos y uno esta sano y el otro no, este último se queda con la madre gestante, (también sucedió recientemente).

Las agencias se tratan de cubrir las espaldas dando a elegir a los padres la tipología de la madre gestante: caucasiana, rubia, morena e incluso el coeficiente intelectual. Prácticamente se ponen los parámetros para un bebé a la carta; teniendo en cuenta que, si sale mal, no lo aceptarán.

Y claro si esto sucede ¿qué se hace? El bebé suele acabar en un hospicio la mayoría de las veces, ya que la persona que accede a gestarlo está en ello por necesidades económicas y lo más probable es que no tenga medios para mantenerlo. El bebé no eligió nacer, no eligió no ser perfecto y sin embargo ese es su destino porque si se paga se quiere lo mejor.

No se puede obviar que en gran parte esto es un acto comercial, pero con una vida como elemento principal, por ello se debería aceptar tal y como venga y luchar y amarle por encima de todo.

 

Autora: Marian Rivas 

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