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Concursos de belleza a debate

Todo el mundo habla de Ángela Ponce, de si merece o no merece el título de Miss España y, por lo tanto, si debería estar en el certamen de Miss Universo.

El centro de la polémica es si debería representar a España una Miss transexual y todo el mundo se pregunta ¿de verdad Ángela es la mujer más guapa de España?

Pero más allá del debate sobre su cambio de género, nosotras nos preguntamos ¿por qué existen los concursos de belleza? y ¿para qué sirven? Porque cuando yo era pequeña, todos en mi casa nos poníamos a ver la gala de Miss España y opinábamos libremente sobre las mujeres que allí desfilaban; “uy, que nariz tiene esa” “que fea es la de esa comunidad autónoma” “jajajaja que tía más inculta”. Y miles de niñas cómo yo, han crecido criticando a otras mujeres, creando una vocecita interior que les decía (y casi obligaba) a ser tan perfecta cómo una Miss para que el resto las aceptara sin reírse y, lo que para mí es peor, a sentir que el resto de mujeres eran nuestras rivales.

Entonces ¿para qué existen los concursos de belleza? La respuesta es simple: para absolutamente nada. Y si te preguntas ¿entonces por qué existen? La respuesta sí implica una explicación más extensa según los expertos en sociología.

Fabián Sanabria, antropólogo y doctor en sociología de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París, explicó el sentido que tienen este tipo de eventos, su aporte a la sociedad y por qué en países del tercer mundo los concursos de belleza tienen más fuerza que en naciones del primer mundo.

“Los reinados son una manifestación cultural y deben su existencia a una nostalgia aristocrática para aquellos países donde no hay reinas ni reyes.  Es increíble cómo la gente de sociedades contemporáneas y de clase media o baja requiere de historias principescas, de cuentos de hadas  (…)  eso también vale para las grandes potencias, pero en los países de los tercer mundo estos certámenes son altamente significativos”.

Así que nuestras preguntas entorno a Ángela Ponce son ¿cómo ha sido tan valiente de mostrarse tal y cómo es sin importarle lo que opinen los demás? y ¿Por qué necesita medir su belleza con otras mujeres? Sea como fuere, respetamos que cada mujer luche por lo que realmente le hace feliz y si es presentarse a Miss Universo ¿qué daño hace?.

Quizá no comparto su opinión en cuanto a presentarse a un concurso de belleza pero defenderé hasta la muerte su derecho a hacer lo que le haga feliz. Porque, por mucho que nos sorprenda, hay mujeres que sí quieren participar libremente sin estar sometidas por nadie y nos parecen tan maravillosas cómo aquellas que deciden ser escritoras, astronautas o abogadas. No todas servimos para lo mismo y hay que apoyar a aquellas que hacen cosas diferentes y admirarlas por atreverse hacer lo que nosotras seríamos incapaces.

¡Mucha suerte, Ángela!

Luzía M.

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