Voces del alma

Historias de cuento de hadas

Hay historias de amor e historias. Y la mía empezó como un cuento de hadas.

Después de un matrimonio fallido, pensaba que a pesar de mi corta edad, el amor, el verdadero amor era sólo una leyenda. Que no existía tal conexión con otra persona, ni ese sentimiento donde eres capaz de dar tu vida por la otra persona, que cada momento, minuto, segundo de tu vida la quieres pasar a su lado. Que lo primero que piensas al despertarte y lo último al acostarte es en tu nuevo amor. Que no imaginas una vida sin ella, y que se convierte en lo mejor que te ha pasado en mucho tiempo. Que te sorprende con pequeños detalles que te vuelven loca, y que comparte su tiempo y sus historias contigo, porque para esa persona, eres lo mejor del mundo.

Pero un buen día, mi percepción sobre el amor cambió. Se cruzó en mi camino una persona que me hizo sentir lo imposible, rompiendo mis barreras y mis falsos cuentos. Que me elevó hasta lo más alto y me enamoró como nunca hubiese imaginado, como nunca había creído posible. Pero de la misma manera que me subió al cielo, me bajó a lo más bajo.

Nuestra relación fue demasiado deprisa, y tomamos decisiones qué a la larga, los dos acabaríamos pagando. Pero esas decisiones fueron tomadas por los dos. Ha día de hoy, parece ser que la culpable de todo soy yo. O al menos eso me dice siempre. Como si él no hubiese participado en el proceso, como si él no hubiese estado en esta relación.  Y es que los problemas que puedan surgir en una pareja, no siempre es culpable uno, o el mismo. Pero hay quién no ve más allá de sus errores y es más cómodo culpabilizar a los demás para sentirse bien consigo mismo. Para sentirse héroe frente a los demás, o mártir.  Según se mire.

Se dice que cuando algo no funciona, lo mejor es correr velo y pasar página, pero no es fácil. No lo es cuando en el fondo sigue habiendo un sentimiento profundo que te impide tomar decisiones acertadas. También están las situaciones, esas que bloquean tu decisión de dar un paso, aunque sabes que en el fondo es lo mejor para ti, que sufrirás un tiempo, pero ese tiempo curará tus heridas y volverás a renacer.

También están las palabras, esas que no sabes si son dichas para herir, o porque realmente creen que son ciertas, pero que a ti te atraviesan el corazón y te parten el alma de tal forma, que por mucho que quieras olvidarlas, se quedan en un rinconcito de tu ser y permanecen  haciendo camino.

Tomar decisiones no es fácil, y por eso a veces deseas que sea la otra persona la que las tome por ti. Porque tu no tienes valor, porque temes equivocarte de nuevo. Y prefieres que sea otra persona que se equivoque por ti, para que tu dolor no te mate lentamente.

Pero puede que esa decisión sea libración para ti, y todavía no lo sabes. Puede que, que te dejen, sabiendo que esa relación tiene que terminar, sea el principio de una nueva era, un nuevo comienzo, un capítulo más en la historia de tu vida que te va a permitir  aprender para próximas decisiones.

Eso sí, el siguiente capítulo, quizás, no tenga punto y final…. O si…

 

Anónimo.

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